Pobre niño rico
En 1955, Rafael Azcona, en aquellos momentos más conocido como columnista de humor que como guionista de cine, colaboraba habitualmente en La Codorniz y el diario Pueblo, cuna de grandes periodistas y escritores, como, por ejemplo, y sin ánimo de ser exhaustivo, Arturo Pérez-Reverte, Juan Luis Cebrián, Rosa Montero o el recientemente fallecido Raúl del Pozo. En uno de los sueltos de principios de aquel año, titulado “El niño rico”, trasladaba al lector la ironía de conseguir lo que uno desea. El repelente protagonista de la historia, Mateíto (aunque también podría ser “Pedrito” o “Pablito”), al que uno termina por coger hasta cariño, es el objeto del regalo constante de un padre que, por encima de la felicidad de su hijo, quiere dejar claro el poder adquisitivo ganado por la familia ante el resto de los niños de la comunidad.
El esperpento de la historieta se desencadena con la llegada de los Reyes Magos, que colman al chico con una estación de trenes al completo. En concreto, sus........
