Hablen entre ustedes
Franco, con el General Mola en Burgo en agosto de 1936. / Photo Ullstein Bild. Getty Images
Este es un artículo muy personal. En realidad, todos lo son, pero, en el presente, hay más de mí de lo que me gustaría reconocer. Se suele decir que uno es el resultado de sus experiencias, de lo que le ha tocado vivir por corta que sea la vida. En mi caso, llegué a la pubertad con la muerte de Franco y, asistí como el niño que fui, a la ceremonia retransmitida por la televisión del régimen de la adoración del Caudillo en el catafalco dispuesto para honrar los restos del dictador. Más adelante, los sucesivos atentados de la organización terrorista ETA iban conformando una idea bastante precisa sobre lo qué es la lucha nacionalista, la política revolucionaria y la violencia sectaria de la izquierda. Al cumplir los dieciocho años de edad, tenía en mi retina la intentona del golpe de estado protagonizada por Tejero y sus secuaces en febrero de 1981. Lo que vino después, poco más o menos, lo sabemos todos, pero, en mi memoria, pesaba tanto la herencia franquista como la inusitada búsqueda del caos de ciertos sectores del progresismo. Lo que realmente decantó mi posición intelectual hacia la libertad fue el desempeño laboral, el contacto estrecho con los denominados progres y la........
