Recibimientos sin papamóvil
Recibimientos sin papamóvil / La Provincia
Nunca hemos tenido un papa por estos lares, por lo que no hay una circunstancia añeja sobre una recepción a un sumo pontífice en las Islas Canarias. Una laguna que puede ser suavizada por el conocimiento de los recibimientos de Bartolomé Cairasco de Figueroa, uno de los fundadores de la literatura canaria, a diferentes obispos que llegaron a la Isla para hacerse cargo de sus destinos. Los enviados por la cristiandad, representantes de Roma en tierra insular, eran recibidos con un jubileo (a veces surreal) extraordinario a pie de navío. ¿Qué hubiese pasado si en vez de los prelados Cristóbal Vela o Fernando de Rueda el recibido en la ultraperiferia fuese el vicario de Cristo? Queda ahí el interrogante a efectos de ceremonial, si bien con la clarividencia absoluta de que en la urbe no había ni papamóvil ni un estadio para una misa multitudinaria, ejes para el recibimiento de León XIV.
Pero vayamos a la arqueología literaria que nos llega a través del nunca bien ponderado Cairasco de Figueroa (1538-1610), auténtico factótum eclesiástico y cultural con base en la catedral de Santa Ana. Un poderoso que no escapa, en todo caso, de las garras de la Inquisición. Y que por su superioridad intelectual acomete........
