¿Y si dejaras de aprovechar el tiempo?
Desde pequeños nos enseñaron a aprovechar el tiempo. Aprovecha mientras se hace el café para responder unos correos. Aprovecha el trayecto para adelantar trabajo. Aprovecha el almuerzo para resolver pendientes. Aprovecha el fin de semana para ponerte al día. Aprovecha cada minuto. Aprovecha cada espacio. Aprovecha cada segundo. Y sin darnos cuenta, convertimos la vida en una lista interminable de tareas. Vivimos en una época en la que pareciera que todo debe producir algo. Cada momento tiene que generar un resultado, una utilidad o un beneficio; incluso el descanso se ha convertido, muchas veces, en una estrategia para rendir más después. Descansamos para trabajar mejor. Dormimos para producir más. Hacemos ejercicio para ser más eficientes. Como si el valor de nuestra existencia dependiera únicamente de cuánto logramos hacer. Pero hay una pregunta que me acompaña cada vez con más frecuencia: ¿En qué momento dejamos de vivir para empezar a administrar la vida? Tomamos café mientras respondemos........
