La profunda huella de nuestra “venezolanización”
Muchos de quienes crecimos en los años 80 y nos hicimos adultos en los 90 nos asomamos al romanticismo gracias a la música de Franco de Vita, Ricardo Montaner y Yordano; entendimos el profundo significado de la Navidad en nuestras familias al ritmo de Pastor López y empezamos a comprender las punzadas de la melancolía cada 31 de diciembre musicalizado por las notas de Cinco pa’ las 12.Descubrimos muchas de las complejidades de la vida con culebrones como Topacio y Leonela. Al leer en el colegio el libro Doña Bárbara, comprendimos que la acumulación de tierras estaba en el origen de buena parte de la casi identitaria desigualdad latinoamericana y, gracias a esta obra de Rómulo Gallegos, también caímos en la cuenta de que más allá de Arauca cantaban y bailaban joropo, tocaban el arpa, criaban ganado y tenían el mismo acento de nuestros llaneros.Probamos el Cocosette como quien disfruta de un manjar........
