Mi compromiso con los caldenses
Hay una enseñanza que mis padres me repitieron desde niño y que ha guiado cada etapa de mi vida: la palabra dada y el compromiso adquirido. Con el tiempo entendí que esa no era solo una lección para la vida personal; también debía ser el principio que orientara el servicio público. La confianza se construye cuando la palabra tiene valor y los compromisos se cumplen.Por eso, el mayor honor que he recibido no es una credencial ni una curul, es la confianza que miles de caldenses depositaron en mí para representarlos en la Cámara. Esa confianza no la asumo como un triunfo personal, la recibo con gratitud, con humildad y, sobre todo, con un profundo sentido del deber.Siempre he creído que representar es servir. Quien entiende la política como un privilegio termina sirviéndose........
