De imperios y mosquitos
Que todo un país, su imperio y las direcciones de la historia universal hayan dependido de un mosquito, parece inconcebible. Pero así fueron los Estados Unidos, que sin el mosquito de la malaria (Anofeles) y el de la fiebre amarilla, (Aedes), no hubieran llegado a gran potencia; o se hubieran demorado. Y el mundo hubiera sido otro.
Thomas de Quincey, en “Suspiria de Profundis”, afirmó que toda historia no es lineal, sino aleatoria y depende de múltiples causas posibles. Una contingencia casi infinita. Shakespeare, en “Ricardo III” (acto 5, escena 4), rey inglés que perdió su reino en la batalla de Bosworth (1485) porque resbaló su caballo, no pudo defenderse y fue muerto, pone en su boca aquel grito famoso: “un caballo, mi reino por un caballo”. Imaginan........
