Las líneas rojas de la dignidad
Hay tiempos en los que una sociedad necesita recordar aquello que nunca debería discutir. Vivimos rodeados de opiniones, polarización y descalificaciones. Todo parece negociable. Pero existen líneas rojas. Cruzarlas tiene un costo moral. La más importante es la dignidad humana.La primera línea roja es sencilla. Nadie queda por fuera. La dignidad no depende del poder, del dinero, del origen, la religión, la ideología o la conducta. Como escribió Immanuel Kant, cada persona posee un valor que no tiene precio. Nunca puede convertirse en instrumento para los fines de otros.Olvidamos esa verdad con demasiada facilidad. Deshumanizamos al adversario. Cuando celebramos la humillación pública, justificamos la violencia verbal o aceptamos que alguien vale menos, la dignidad comienza a romperse. Siempre.La segunda línea roja mira hacia........
