¿Y qué viene después de esto?
Hay momentos en la vida de una ciudad en los que las palabras adquieren un significado diferente. Hoy, cuando hablamos de reconstrucción, no podemos pensar únicamente en edificios, viviendas, vías o infraestructura. Tenemos que pensar también en las empresas que deben volver a abrir sus puertas, en los empleos que debemos proteger, en los proyectos que no pueden detenerse y en las nuevas oportunidades que tendremos que crear. El terremoto del 10 de agosto nos recordó, de la manera más dolorosa, que la vulnerabilidad de un territorio no se mide solamente por la capacidad de sus edificaciones para mantenerse en pie. También se mide por la capacidad de su economía para resistir el impacto posterior. Manizales y Caldas tienen una estructura empresarial que no podemos darnos el lujo de perder. Detrás de cada empresa afectada hay trabajadores, familias, proveedores y años de esfuerzo. Por eso, mientras atendemos la emergencia y evaluamos los daños, debemos empezar a........
