Dolor en Caldas por el terremoto
“Cada vez que me acuerdo de mi hijo me da como una punzada aquí adentro del pecho, donde se halla colocada tan sensible, tan nombrada y tan propensa a la emoción, esa masa colorada que se llama corazón”, (Mi Hijo, de Tito Fernández, el Temucano, cantautor chileno). Eso se llama dolor y eso es lo que siento ahora recorriendo a mi bello Caldas.
Dolor: Ver a mi amigo y a sus vecinos suplicantes esperando a que el alcalde y los organismos de socorro los dejen entrar a sacar un poco de las pertenencias de sus apartamentos, que tendrán que ser demolidos.
Dolor: Ver a la niña de 6 años que se acerca a ofrecernos a los visitantes unos dulces guardados hace meses en una bolsita (desde el pasado Halloween), pero que ella quiere repartirnos ahora contagiada de la generosidad de la gente.
Dolor: Ver a la señora con su casa en ruinas, ya que el edificio contiguo se le vino encima. En su puerta, aún en pie, hay un letrero que dice “docena de naranjas a 2.000”; allí termina de mostrarnos lo poco que le queda de su casa y,........
