Colombia, cerrado por fútbol
En estos días, Colombia respira distinto. No es que el país haya resuelto sus tensiones ni que las heridas recientes de la contienda electoral hayan cicatrizado de repente. Es otra cosa, más sutil y, al mismo tiempo, más poderosa: una tregua emocional, un paréntesis colectivo donde la pasión desplaza al desacuerdo. Como si, por un instante, estuviéramos -como escribió Eduardo Galeano- cerrados por fútbol.Hace apenas unas semanas el lenguaje era otro. Las palabras pesaban, dividían, señalaban. Las certezas eran trincheras y las opiniones, municiones. Hoy, en cambio, el léxico nacional parece haberse reducido a una consigna simple y luminosa: “vamos Colombia”. Y en esa frase cabe todo: la esperanza, la fe, el orgullo y, sobre todo, la posibilidad de........
