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Ramón Escovar León: Gobierno sin Estado

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Los terremotos del pasado 24 de junio no solo destruyeron edificios. También revelaron una realidad que Venezuela lleva años arrastrando: el progresivo debilitamiento del Estado. Frente a la fuerza de la naturaleza desaparecen las consignas, la propaganda y las explicaciones ideológicas. Solo permanece una pregunta decisiva: ¿está el Estado en condiciones de proteger eficazmente a sus ciudadanos?

No sorprende, entonces, que The Economist, en su edición del 25 de junio de 2026, titulara su análisis Venezuela sufre el peor terremoto de un siglo”. En ese mismo artículo resumió la principal lección institucional con una frase elocuente: La debilidad del Estado se hace dolorosamente visible”. Las catástrofes naturales revelan en pocos segundos aquello que los discursos oficiales pueden ocultar durante años: la calidad de las instituciones, la eficacia de los servicios públicos y la eficiencia del Estado frente a las emergencias.

Los terremotos no distinguen entre oficialistas y opositores, entre simpatizantes del gobierno y sus críticos. Todos experimentan el mismo temor y todos esperan que las instituciones funcionen. Por eso la propaganda, las consignas y los lugares comunes pierden toda utilidad. Lo que importa es que los hospitales permanezcan operativos, que existan equipos de rescate preparados, que las comunicaciones funcionen, que la población reciba información oportuna y confiable y que la libertad no se convierta en una víctima más de la tragedia.

Existe, sin embargo, una diferencia importante con la tragedia de Vargas de 1999. En aquella ocasión el gobierno rechazó buena parte de la ayuda internacional ofrecida por los Estados Unidos. Ahora, afortunadamente, decidió aceptarla, junto con la de otros........

© La Patilla