La nueva Venezuela se construye con todos, desde el primer día, por Rafael Veloz
En Ciudad de Panamá, en mayo de 2026, las fuerzas democráticas venezolanas firmaron un documento que marca un hito en la larga lucha por la libertad: el Manifiesto de Panamá por el Gran Acuerdo Nacional y la Transición hacia la Democracia. Convocadas por María Corina Machado, la Plataforma Unitaria Democrática y la Alianza ConVzla —bajo el liderazgo conjunto de Machado y del embajador Edmundo González Urrutia, presidente electo por el mandato ciudadano del 28 de julio de 2024— las fuerzas democráticas asumieron ante Venezuela y la comunidad internacional dos compromisos simultáneos: impulsar una negociación política seria con el régimen interino para restaurar la democracia, y construir un Gran Acuerdo Nacional que convoque a ciudadanos, partidos, gremios, sindicatos, iglesias, universidades, sectores productivos y organizaciones sociales de dentro y fuera de la patria. El Programa de Organización Ciudadana, POC, la Confederación de Profesionales Universitarios y Técnicos de Venezuela, CONFEPUV, el Frente Amplio Profesional Internacional, FAPI, y más de 25 organizaciones de dentro y fuera de Venezuela, se suman con convicción a ese llamado. Este artículo es nuestro pronunciamiento público.
El Manifiesto de Panamá es un documento de unidad y de acción. Su mérito principal no es declarativo: es estratégico. Por primera vez desde el 3 de enero de 2026, las fuerzas democráticas venezolanas presentan ante el mundo un curso de acción simultáneo y coherente: negociación política con el régimen interino para lograr una elección presidencial libre, transparente y con observación internacional; y construcción paralela de una gran alianza que le dé sustento social, económico y moral a la gobernabilidad democrática que Venezuela necesita. El Manifiesto reconoce el Plan de Tres Fases propuesto por el Secretario de Estado Marco Rubio como marco estratégico esencial y ratifica que el mandato ciudadano del 28 de julio de 2024 —ganado con el 70% de los votos por el embajador González Urrutia— es el punto de partida irreversible de cualquier ruta legítima. No hay transición........
