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Orlando Viera-Blanco: Venezuela, petróleo y poder [II] de Trump a la redención

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16.09.2026

Crónica de un país hipotecado y saqueado a un país redimido y educado.

“No dudo que talento sobra. El tema será que ese talento sepa comprender que el pueblo no quiere ‘más petróleo en sus bolsillos’, sino más afecto, inclusión y oportunidades. Ahí la educación es la base, pero con maestros bien pagados y niños bien alimentados”

La revolución iraní de 1979 produjo el segundo gran shock petrolero. El precio internacional volvió a subir fuertemente y la renta petrolera venezolana alcanzó un 35,9% del PIB y 33,6% en [1979/80]. Insiste la borrachera de los petrodólares, pero en una estructura económica era diferente.

Veníamos de la era faraónica de CAP I. El Estado intensificó su endeudamiento, se acostumbró al reparto y al clientelismo. La ansiedad del gasto público, consumismo y hábitos sauditas, no cesaron. Y explotó el país. El barril de petróleo subió de 2$ el barril [1972] a 18$ [1979], pasando de ingresos de 4 mil millones de dólares a 12.000 millones de dólares.

El presupuesto nacional aumentó de 4.2 mil millones de dólares a 40 mil millones, creando además un endeudamiento del sector no petrolero por el orden de los 12 billones de dólares. EL déficit fiscal se fue a cero en 1975 a un déficit consolidado del 10% en 1979, llegando la deuda pública un 39% del PIB.

Lo que venía era resaca, revolución y quiebre. Era previsible. Pero la borrachera no nos devana ver. Y chocamos con la historia.

Luis Herrera: “He recibido un país hipotecado”.

En su alocución de toma de posesión Luis Herrera Campins [12/3/1979] lanza esta pelusa: He recibido un país hipotecado. Durante los gobiernos de Rómulo Betancourt, Raúl Leoni y Rafael Caldera I se mantuvo casi en cero la deuda pública. Durante el primer mandato de CAP, alcanzó unos 15.000 millones de dólares. Luis Herrera duplicó el endeudamiento a 30 billones.

Pero durante Chávez, sólo en el 2012 se llegaron a 97 mil millones de dólares en ingresos, el déficit fiscal consolidado alcanzó el 17.8% o el 50% del PIB. La irresponsabilidad del gobierno de Chávez no tiene comparable histórico en la región. Después de un festín en 10 años con ingresos que superaron el trillón de dólares [un millón de millones de dólares: 2003/2013] el país paso de un endeudamiento de 35 billones de dólares a 5 veces más, la moneda se desintegró [1$=87 billones de bolívares anteriores/Chávez Maduro] y la inflación registró 1.370.000% en 2018 cifra récord según el FMI.

Con Luis Herrera un bolívar estable, un gasto público represado y divisas petroleras, estimularon las importaciones. Retuvo la liquidez y generó un fuerte escape de divisas, que hizo inevitable la devaluación del bolívar [por primera vez desde Gómez], generando una dañina perversión cambiaria [RECADI]. Se quemaron dólares preferenciales, indiscriminadamente.

RECADI es el padre de CADIVI, dos caporales de corrupción, que produjeron riquezas express sólo comparables a las grandes fortunas de Palo Alto o los Emiratos. RECADI fue el resultado del del Viernes Negro [1983]. RECADI—el padre de CADIVI—introdujo múltiples tipos de cambio y subsidios implícitos a importaciones a dedo.

Así se consolidó un vicio embriagador de la economía venezolana: una elevada [y artificiosa] capacidad de importar que no estaba acompañada por un crecimiento de la productividad interna. La renta financiaba consumo, bienes de capital e importaciones a rabiar, pero también generaba grotescas rentas cambiarias. En lugar de que cada dólar petrolero se transformara en producción, se transformaba en divisas baratas que financiaba whisky, viajes y boato.

Luis........

© La Patilla