Miguel Méndez Rodulfo: Cumaná ¡no mereces que te condenen a padecer de sed! III
Tendemos a estandarizar el sufrimiento frente a la eventualidad hídrica, según nuestra condición social y al medio al que pertenezcamos; esto quiere decir, que si tenemos la fortuna de pertenecer a la clase media aunque sea empobrecida, o pobres con patrimonio como me gusta llamarla, en cualquiera de sus estratos: alta, media y baja, tienes más posibilidades de sobrellevar la crisis que la mayoría de la gente, que es la que está condenada a la miseria de la pobreza. Las penurias que los desposeídos sufren están tan signadas por la precariedad que apenas si pueden acceder a un poco de agua de un pozo del que a duras penas fluye un poco de líquido y lo que cada familia puede obtener de él son pocos litros de agua, la que no es segura de tomar sin hervirla, apenas alcanza para cocinar y es exigua para bañarse. Los pobres sufren un verdadero calvario y claman a Dios por una pronta solución.
El problema del suministro........
