Luis Manuel Aguana: Ruta Constituyente, sindéresis y seriedad
No será esta la única ni última oportunidad donde recurro a la historia política de Venezuela para resaltar los momentos duros que estamos viviendo y la fragilidad de la memoria, de la que no deberían sufrir quienes pretenden el favor de las mayorías para dirigir el país.
Se le atribuye al filósofo y escritor norteamericano de origen español, George Santayana, la frase “Aquellos que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo”, que fue luego levemente modificada a “Los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla”. Sin embargo, en el caso venezolano, la cosa es casi patológica. Y no es solo que hayamos olvidado nuestra historia y estemos condenados a repetirla, sino que, a pesar de conocerla bien, deliberadamente no aprendemos de ella, aunque sepamos que la experiencia fue exitosa, y se trate de nuestra propia historia republicana. Y como consecuencia, seguimos tercamente dando tumbos sin dirección específica, de error en error.
El contexto político venezolano cambió drásticamente después del 3 de enero, y lo que era políticamente válido antes de esa fecha dejó de serlo a partir de ella. Sin embargo, mucha dirigencia política, tanto dentro como fuera del país, continuó sus vidas “as usual”, accionando en contra del régimen de Delcy Rodríguez de la misma manera en que antes lo hacían en contra de Maduro. Asombrado, profundicé en ese hecho en una nota publicada el mes siguiente (ver Desafíos políticos de una Venezuela tutelada, en https://ticsddhh.blogspot.com/2026/02/desafios-politicos-de-una-venezuela.html).
¿Y por qué creo que se debe insistir en alertar a la población de ese error? Porque Venezuela ha perdido sus referentes. Se han ido secando paulatinamente las fuentes de donde salía la sindéresis y la seriedad. Esta no es la Venezuela de finales del siglo pasado, donde todavía vivían personajes de la talla de Arturo Uslar Pietri y Ramón J. Velásquez, conocedores y protagonistas como ningunos de la historia contemporánea de Venezuela, que podían salir públicamente en programas de audiencia nacional para alertar de cualquier desviación del camino político que se estaba tomando. Hoy solo contamos con el recuerdo de cómo procedían. Y lo mejor que podemos hacer para honrar la memoria de esos colosos intelectuales es intentar hacer lo mismo, aunque sea muy pequeño en comparación, porque el hueco que dejaron es gigantesco.
Ante la grave pregunta que nos hacemos todos de qué hacer ante la presente situación política del país, nos estamos dejando llevar sin pensar por lo que dicen quienes lideran los bandos, porque al decir de las mayorías, “ellos saben lo que hacen”, sin debate, sin discusión. Solo hay la expresión polarizada “Si no estás conmigo, estás contra mí”. O peor aún: “Si no estás conmigo, estás con el régimen”, sin grises, solo blanco o negro. Y ese fue el mismo razonamiento del chavismo originario que llevó a la........
