Juan Guerrero: Vida, libertad y propiedad
En la Venezuela del asombro permanente todo está por recomponerse, reconstruirse, reconfigurarse y hasta reinventarse. Sin embargo, la estructura cerebral de la sociedad, y lo que es más delicado, aquella de sus políticos: militares, líderes y dirigentes de organizaciones partidistas, empresariales, académicos, permanece invariable, casi totémica.
Salvo contadas excepciones, estos dirigentes actúan incitando a cambios “gatopardianos”: que todo cambie para que todo siga igual. Así ha ocurrido en casi un cuarto de siglo en la Venezuela de lo insólito, donde todo es posible.
¡Cuánto echamos de menos aquella asignatura llamada Educación social, moral y cívica! Después de varias generaciones formadas bajo la orientación de una pedagogía que formaba al ciudadano para vivir y convivir en una sociedad democrática, libre y de respeto a lo privado, de la noche a la mañana fue borrada de un plumazo del pensum educativo nacional. La razón: no era necesaria una asignatura demasiado teórica que contradecía el desarrollo tecnológico de la nación. Dolorosamente, hoy recogemos los frutos podridos por haber despreciado lo más sagrado en una sociedad: la formación cívica de sus ciudadanos.
El caso venezolano es particularmente digno de estudio desde una visión pedagógica dada su evolución, desde hace cerca de dos siglos. Tomada esta distancia de los procesos del secesionismo contra el imperio español, que atrasó su........
