Juan Guerrero: La ocupación
El fin de la Segunda Guerra Mundial dejó a los países involucrados en la más terrible devastación, entre ellos el imperio nipón. Japón fue el último país en rendirse tras el lanzamiento de dos bombas nucleares por las fuerzas norteamericanas.
La nación japonesa fue prácticamente borrada de la faz de la tierra. Millones de víctimas, entre muertos, heridos, minusválidos, desaparecidos y prisioneros de guerra. Toda la infraestructura industrial en ruinas, así como la sanitaria, educativa, vialidad y zonas residenciales. El propio monarca, venerado como un semidiós por los japoneses, humillado y obligado a recluirse en los muros de su palacio.
El Estado norteamericano vencedor ocupó, desde 1945 hasta 1952, el devastado y arruinado territorio japonés. Para ello designó a uno de sus héroes, el general Douglas MacArthur, como gobernador militar para levantar de las ruinas a la nación vencida. La ocupación del reino nipón significó la eliminación de las viejas estructuras absolutistas monárquicas por un sistema democrático moderno, así como la adecuación del ejército, sustituido por una nueva generación de oficiales bajo la autoridad de los Estados Unidos. Además, toda la infraestructura industrial, sanitaria, educativa, de seguridad, fue levantada bajo esquemas tutelados por el Estado norteamericano. En menos de una década Japón se levantó de sus cenizas, antes que China, como la nación líder en las nuevas economías de Asia que mostraban una fuerza industrial descomunal, organizada y bien administrada. Igual ocurrió en la ocupación norteamericana de Corea del Sur y hasta en Panamá.
Similarmente, hoy Venezuela ha sido intervenida por el Estado norteamericano, rompiendo la estructura monolítica, tanto política como militar-policial, de un régimen pervertido y corrompido que desató una “guerra de cuarta generación” contra el pueblo venezolano y contra el Estado norteamericano. Por años el territorio de los EEUU........
