Humberto García Larralde: Recuperar la narrativa
A pesar de los cambios ocurridos en Venezuela desde la extracción de Maduro a comienzos de año, todavía no está asegurada su conclusión feliz. Un ejemplo lo ofrece la Ley de Amnistía. Aprobada presurosamente, fue anunciada por la presidente encargada, Delcy Rodríguez, como base de un clima de paz y convivencia a forjar en esta nueva etapa. Pudiera ser, pero una mirada acuciosa descubre razones para dudar. No cubre a todas las víctimas de represión por razones políticas –entre otros, deja fuera a los militares– y, en su artículo 7, las obliga a “ponerse a derecho” con respecto a los delitos o faltas objeto de amnistía, señalando que “solo abarcará a las personas que hayan cesado en la ejecución” de estos hechos (luego de entrar la ley en vigencia). O sea, no elimina la caracterización “delictiva” de sus posturas políticas. Por asumirlas fueron perseguidos y/o apresados, y podrán volver a serlo, tomando en cuenta el arsenal de leyes punitivas que aún subsisten –Ley “contra el odio”, de restricción a ONGs, “Simón Bolívar” y otras que reprimen las libertades– , sobre todo con el actual poder judicial, forjado tramposamente como instrumento de la dictadura. Tal redacción pende como “Espada de Damocles” sobre muchos presos recientemente amnistiados. Igualmente, la provisión del artículo 9 de excluir a quienes, supuestamente, abogaban por una intervención de fuerza extranjera, podrá usarse como comodín para negarles, a discreción, la amnistía a opositores específicos. ¡Y pensar que tal excusa es esgrimida por quienes se beneficiaron, efectivamente, de esa intervención! Por último, no menciona nada sobre la reparación a las víctimas y/o sus familiares.
Por supuesto que peor es nada. Al amparo de esa ley se espera acelerar la liberación total de presos políticos. Su lentitud alimenta angustias entre los afectados, sus familiares y amigos. Pero quizás lo verdaderamente concerniente es que, no obstante el formidable paso dado –inconcebible hace dos meses–, su culminación exitosa depende de quienes no necesariamente son los más interesados en que se cumpla: el poder chucuto sobreviviente y el secretario de Estado de un........
