Humberto García Larralde: La economía
Los economistas hemos venido insistiendo en la imperiosidad que tiene para Venezuela sanear sus instituciones para poder acceder a significativos préstamos de los organismos multilaterales. Sin ello será muy difícil solventar los desequilibrios fiscales y monetarios que alimentan a la inflación, ni se podrá financiar la reforma profunda que requiere el Estado para ejercer eficientemente su función central de proveedor de bienes públicos –entre ellos, la seguridad y defensa de la soberanía nacional– y como coordinador de políticas económicas. Montado, claro está, sobre un entramado de derechos que garanticen la libertad y la información necesarias para motivar la iniciativa y el esfuerzo de los venezolanos en la reconstrucción de su país. Un generoso préstamo internacional es fundamental para lograr tasas de crecimiento capaces de sacar a la población de la miseria a la que fue arrojada por el régimen de Maduro, en el menor tiempo posible. Porque la devastación ha sido descomunal.
Pero, como tanto se ha alertado, ningún ente financiero le prestará a un país cuyas instituciones no garanticen el reembolso de ese dinero. Además, Venezuela cercenó su relación con el Fondo Monetario Internacional (FMI) en 2004, por negarse a la supervisión anual que estipula el artículo IV de su convenio constitutivo. Luego, con las irregularidades cometidas en los comicios de 2018, el FMI desconoció a Maduro como presidente legítimo, al igual que más de 50 países. Con el Banco Mundial, la relación está congelada a raíz del retiro de Venezuela, en 2012, del Centro Internacional de Arreglo de Diferencias relativas a Inversiones (CIADI). Con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), carece de voz por morosa y una situación parecida ocurre con la Corporación Andina de Fomento (CAF). Soslaya todo esto la opacidad extrema de las cuentas públicas y sobre el desempeño real de la economía, que impide una evaluación confiable y certera sin la cual nadie arriesgaría sus capitales. Finalmente, Venezuela se encuentra en default con sus acreedores desde 2017 y su deuda externa es hoy impagable. Acceder a los mercados financieros amerita la........
