Humanidad en transición: vivir más, viajar más lejos, ser mejores, por Dayana Cristina Duzoglu
“La imaginación es más importante que el conocimiento, porque el conocimiento es limitado, mientras que la imaginación abarca el mundo entero.”
Albert Einstein
Hay momentos en la historia en los que los cambios dejan de ser graduales. No ocurren de un día para otro, pero hay dinámicas en las que todo empieza a moverse distinto. No porque una sola tecnología irrumpa, sino porque varios avances comienzan a alinearse casi al mismo tiempo. Biología, inteligencia artificial, energía, exploración espacial… todo converge. Y cuando eso ocurre, lo que cambia no es solo el ritmo de la vida, sino las reglas del juego. A mi parecer, estamos en una de esas encrucijadas.
Durante mucho tiempo imaginamos el futuro como una extensión del presente: más eficiente, más moderno, más digital. Era una proyección lineal. Pero lo que empieza a emerger hoy no encaja del todo con esa idea. No es simplemente una mejora del sistema actual, sino una reconfiguración más profunda de la condición humana. La forma en que vivimos, cuánto vivimos, el lugar que ocupamos en el universo e incluso cómo nos organizamos como sociedad están cambiando al mismo tiempo. No estamos solo innovando. Estamos atravesando una transición.
Vivir más: cuando el tiempo deja de ser un límite fijo
Durante siglos, el envejecimiento fue asumido como inevitable. Hoy, por primera vez, eso empieza a ponerse en duda. La biotecnología —apoyada en inteligencia artificial— está permitiendo entender procesos que antes eran invisibles y, en algunos casos, intervenirlos.
Pero este avance no ocurre en un mundo neutro. Según el World Inequality Lab, el 1% más rico concentra cerca del 45% de la riqueza global, mientras que la mitad más pobre posee menos del 2%. Al mismo tiempo, el World Bank estima que más de 700 millones de personas viven en pobreza extrema. Es decir, partimos de........
