Venezuela crucificada entre Judas, por @ArmandoMartini
Existen incomodidades que la ética suplica evadir. La política, no es un juego de honor ni el cumplimiento de la palabra empeñada, es una batalla donde las ideas chocan y los intereses son capaces de incendiar. En esa tiniebla, la trampa y la traición no son accidentes. En Venezuela, el pedigrí histórico es de vieja data. Desde 1812, la Primera República no había aprendido a gatear y el traidor fue traicionado por su sucesor. El asesinato ritualizado de la lealtad política, como pecado original. Dos siglos después, el patrón no ha cambiado, solo encuentra nuevos apóstoles. El poder y sus abismos es un arte oscuro, que debe desentrañarse sin la hipocresía del moralista superficial, que cultiva meticuloso su fracaso a través de la liturgia del perjurio.
En la comparsa de deslealtades, el chavismo y la adversidad amable, son matices de una misma tonalidad, tiene dos Judas de la república y cobra sus treinta monedas de plata del tesoro público, bóvedas de Citgo y fundaciones extranjeras que financian lo placentero. El castrismo chavista vendió la revolución por una cleptocracia, los complacientes cedieron la democracia e hipotecaron libertades por una agencia de colocación. Y el venezolano, desesperado y atormentado espera........
