Excarcelaciones: la farsa del verdugo, por Antonio Ledezma
He vivido en carne propia el infierno de las prisiones del régimen. Sé lo que significa ser arrancado de la libertad sin debido proceso, ser sometido a procedimientos viles, orquestados con frialdad macabra por jueces sicarios que no administran justicia, sino obediencia. Conozco ese olor a encierro injusto, esa sensación de indefensión absoluta frente a un Estado que ha convertido el Derecho en un instrumento de tortura.
Por eso no me sorprende —aunque sí me indigna— el espectáculo cínico que el régimen pretende montar cada vez que anuncia supuestas “liberaciones”. No lo son. No pueden serlo. Se trata apenas de excarcelaciones, porque nadie que es inocente debió haber sido privado de su libertad. La libertad no se concede como una dádiva........
