Antonio de la Cruz: El chavismo después de Maduro
La fractura del movimiento bolivariano no significa necesariamente su desaparición. Mientras una facción negocia su supervivencia, otra intenta convertir la derrota en traición y reconstruir desde allí el mito revolucionario.
Hay derrotas políticas que tienen la virtud de la claridad. Un gobierno pierde unas elecciones, entrega el poder, sus dirigentes hacen las maletas y sus adversarios ocupan los despachos. Y hay otras, mucho más latinoamericanas, en las que el régimen cae pero permanece, desaparece pero sigue respirando, pierde el poder mientras sus supervivientes comienzan inmediatamente a discutir quién tiene derecho a heredar sus símbolos, sus partidarios y, sobre todo, sus mitologías.
Venezuela parece haber entrado en esta segunda categoría.
Desde la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero, el chavismo atraviesa una transformación que sería un error interpretar simplemente como desintegración. Lo que ocurre en sus entrañas se parece más a una guerra de sucesión El viejo centro desapareció y alrededor del vacío dejado por Maduro comienzan a moverse quienes pretenden administrar los restos del poder, quienes quieren salvar la revolución bolivariana acusando de traidores a sus antiguos camaradas: Delcy y Jorge Rodríguez y Diosdado Cabello, y quienes intentan regresar a una suerte de chavismo originario, anterior a la catástrofe.
La disputa se ha vuelto incluso grotesca.
Juan Barreto, antiguo alcalde de Caracas, utilizó recientemente una tribuna vinculada al Centro de Estudios para la Democracia Socialista para lanzar una vulgar descalificación contra María Corina Machado y, casi simultáneamente, burlarse de antiguos compañeros chavistas que hoy denuncian la negociación política. La anécdota sería apenas desagradable si no revelara algo mayor: cuando un sistema político pierde su lenguaje, la vulgaridad suele ocupar el lugar de los argumentos. Pero lo verdaderamente interesante no fue el insulto. Fue el ataque hacia dentro.
Una parte del chavismo acusa al interinato y a quienes conducen la negociación de haber capitulado ante Washington. Mario Silva e Iris Varela han representado de manera estridente esa corriente. Para ellos, lo que ocurre no sería una transición venezolana sino una........
