Venezuela no necesita renunciar al bolívar: necesita recuperar la República, por Alfonzo Bolívar
Una respuesta a la propuesta de dolarización de Steve Hanke
Venezuela atraviesa una de las crisis monetarias, fiscales e institucionales más profundas de su historia. La destrucción del poder adquisitivo del bolívar, la inflación, la pérdida de confianza y la dolarización de facto de numerosas transacciones son realidades que ningún economista responsable debería ignorar.
Pero reconocer el problema no significa aceptar que la única solución sea eliminar nuestra moneda.
En agosto de 2026, el economista estadounidense Steve Hanke volvió a colocar la dolarización formal de Venezuela en el centro del debate. Según declaraciones publicadas recientemente, su propuesta contempla sustituir el bolívar por el dólar y eliminar la capacidad del Banco Central de Venezuela de desarrollar una política monetaria discrecional. También se ha informado que Hanke preparó un proyecto de ley orientado a formalizar esa transformación. (Fortune?)
Respeto el derecho del profesor Hanke a defender su tesis económica. Sin embargo, discrepo frontalmente de su diagnóstico sobre la solución que Venezuela necesita.
El problema venezolano no es la existencia del bolívar
El problema fundamental de Venezuela no es que tenga una moneda nacional.
El problema es haber destruido las instituciones responsables de protegerla.
Una moneda no se fortalece por decreto ni se destruye por llevar determinado nombre. Su valor depende, entre otros factores, de la disciplina fiscal, la productividad, las reservas internacionales, la confianza, la independencia y credibilidad del banco central, la seguridad jurídica, el equilibrio de las cuentas públicas y la capacidad productiva del país.
Por eso considero equivocado confundir la destrucción del bolívar como consecuencia de malas políticas con la idea de que el bolívar es en sí mismo el problema.
Eliminar la moneda porque sus administradores la destruyeron equivale a eliminar el instrumento en lugar de corregir las instituciones que hicieron mal uso de él.
Venezuela posee una extraordinaria base económica
Venezuela no es un país condenado estructuralmente a la pobreza.
Posee petróleo y gas, oro, bauxita, minerales, tierras agrícolas, extensas costas, recursos pesqueros, agua, posibilidades hidroeléctricas, condiciones para el turismo y una posición geográfica extraordinaria frente al Caribe y el continente americano.
Pero los recursos naturales por sí solos no producen prosperidad.
La verdadera riqueza aparece cuando esos recursos se combinan con capital humano, instituciones sólidas, propiedad privada, inversión, infraestructura, educación, tecnología, competencia y Estado de derecho.
Esa es precisamente la transformación que Venezuela necesita.
Nuestra aspiración debería ser convertir al país en un centro latinoamericano de inversión, energía, industria, servicios, logística y turismo, aprendiendo de experiencias exitosas como Suiza, Singapur, Emiratos Árabes Unidos y Qatar, pero desarrollando nuestro propio modelo.
La pregunta correcta no debería ser:
¿Cómo eliminamos el bolívar?
La pregunta debería ser:
¿Cómo reconstruimos las instituciones para que nunca más un gobierno pueda destruirlo?
Mi alternativa: un sistema bancario multimoneda
Oponerse a la dolarización no significa prohibir el dólar.
Esta distinción es fundamental.
Venezuela podría mantener el bolívar como moneda nacional y simultáneamente permitir un sistema financiero moderno en el que ciudadanos y empresas puedan mantener depósitos y realizar determinadas operaciones en dólares, euros y otras monedas convertibles bajo reglas........
