Las ideas se discuten, la dignidad de las mujeres se respeta
No importa su cargo, su apellido ni su pensamiento político. Cuando una mujer es ridiculizada públicamente por su cuerpo o por estereotipos de género, el daño va mucho más allá de ella. Se normaliza una forma de violencia que durante años ha buscado callar, minimizar y expulsar a las mujeres de los espacios donde toman decisiones.
Lo ocurrido con Paloma Valencia no es una simple provocación. Es una muestra clara de cómo aún se pretende deslegitimar a las mujeres no desde el debate de ideas, sino desde la burla y la humillación. Y frente a eso, no se puede guardar silencio.
Como hombre y como ciudadano, defiendo el derecho de las mujeres a participar en la vida pública sin ser agredidas por su condición. A Paloma Valencia se le puede criticar políticamente, como a cualquier figura pública. Pero cuando la crítica abandona los argumentos y se refugia en el ataque personal, deja de ser........
