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Política como espectáculo

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15.04.2026

En la actual coyuntura electoral colombiana sí existe, en el fondo, una confrontación real entre proyectos de país; visiones distintas sobre el Estado, el desarrollo o la equidad entran en disputa. Sin embargo, esa confrontación queda subordinada a otra lógica que se impone con fuerza; la instrumentalización de la política en función del poder y su traducción en espectáculo.

Las campañas no se organizan principalmente en torno a programas; se estructuran como narrativas emocionales para captar atención, generar identificación y movilizar adhesiones rápidas. El candidato aparece como imagen; cercano, indignado, providencial o técnico; el adversario, como amenaza moral; y el ciudadano, como receptor de estímulos que apelan más a la emoción que a la deliberación. La política no desaparece; pero su forma de aparición cambia radicalmente.

Debord ofrece una clave interpretativa; sostiene que el espectáculo no es simplemente un conjunto de imágenes, sino “una relación social entre personas mediatizada por imágenes”. Esto implica que no estamos ante un exceso comunicativo, sino ante una forma histórica........

© La Opinión