La belleza se recrea en El Atlántico…
La infancia del Atlántico estuvo consentida por Atlas -en Gibraltar-, un titán condenado a sostener los cielos, a ser guardián del umbral del Mediterráneo, desde donde el eco de la brisa lejana anunciaba un océano misterioso.
Y no le es fácil olvidarla, aunque, ahora, sea un largo castillo hecho de viento y naufragios, de piratas escondidos, migrantes, conquistadores, esclavos, damas de honor y amores extraños, que nos hicieron mirar el mundo con asombro.
Su andar........
