La ventana de la intervención
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La ventana de la intervención
Desde 2025, el gobierno de Trump ha designado a varios cárteles mexicanos como organizaciones terroristas extranjeras
El presidente Donald Trump y la presidenta de México, Claudia Sheinbaum. Crédito: AP
Por Guadalupe Correa-Cabrera
Hasta hace relativamente poco tiempo, afirmar que México era un Estado narcoterrorista y que las Fuerzas Armadas estadounidenses debían entrar en su territorio para capturar narcotraficantes y políticos corruptos parecía una idea delirante, confinada a los márgenes más radicales de la política estadounidense y a ciertos sectores de la derecha mexicana. Hoy, sin embargo, esa idea circula con sorprendente naturalidad. Se discute en medios de comunicación, se promueve en libros, se repite en redes sociales y hasta se somete a encuestas improvisadas. La “ventana de Overton” se ha abierto de par en par.
La llamada ventana de Overton describe el espacio de ideas que una sociedad considera aceptables en un momento determinado. No establece qué es verdadero ni razonable, sino qué puede decirse públicamente sin quedar fuera de la conversación política. Una propuesta puede pasar de impensable a radical; de radical a debatible; de debatible a razonable y, finalmente, de razonable a política pública. Para lograrlo, no siempre es necesario demostrarla. A veces basta con repetirla hasta que deje de provocar escándalo.
Eso es precisamente lo que estamos observando en torno a México. La corrupción y la penetración criminal de instituciones mexicanas son realidades documentadas. También lo son la violencia, la impunidad y los vínculos de determinados funcionarios con organizaciones delictivas. Pero una cosa es analizar esos fenómenos y otra muy distinta declarar, sin matices ni pruebas suficientes, que México entero constituye un Estado narcoterrorista: una estructura unitaria, dirigida desde el poder político, aliada con los cárteles y convertida en amenaza para la seguridad nacional estadounidense. Ese salto no es analítico. Es político.
Un ejemplo reciente comenzó con una encuesta en X publicada por Simón Levy. Levy preguntó si los mexicanos permitirían que fuerzas especiales estadounidenses entraran al país para detener a políticos que presuntamente tendrían órdenes de aprehensión en Estados Unidos o si, por el contrario, defenderían la soberanía nacional. Según el resultado mostrado en la plataforma, 89 por ciento eligió la primera opción.
Aquello no fue una encuesta representativa. No se informó sobre la muestra, la metodología ni la composición de los participantes. Fue un sondeo abierto entre usuarios de X que encontraron la publicación y decidieron responderla. Sin embargo, el porcentaje adquirió inmediatamente vida propia y comenzó a circular como si reflejara la opinión de la sociedad mexicana.
Derek Maltz retomó y difundió el resultado. No se trata de un comentarista cualquiera. Maltz dirigió durante años la División de Operaciones Especiales de la DEA y fue administrador interino de esa agencia........
