¿Quién decide en México?
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¿Quién decide en México?
La revisión del T-MEC permite hacer esa pregunta sin recurrir a grandes abstracciones.
Canadá, EEUU y México han mantenido relaciones comerciales. Crédito: Shutterstock
Por Guadalupe Correa-Cabrera
Ayer, en el Zócalo, Claudia Sheinbaum dijo que ninguna potencia extranjera ni élite económica tiene derecho a decidir el futuro de México. Comparto esa afirmación. También entiendo por qué fue recibida con aplausos: frente a las amenazas de intervención y a la manera en que Donald Trump habla de nuestro país, es necesario que la presidenta marque un límite. Pero me quedé pensando en la otra parte de su frase, la que menciona a las élites económicas. Si vamos a hablar en serio de soberanía, tenemos que mirar también lo que ocurre cuando el gobierno se sienta a negociar con Washington y cuando toma decisiones frente a quienes poseen el capital, la tecnología y los recursos para influir en ellas.
La revisión del T-MEC permite hacer esa pregunta sin recurrir a grandes abstracciones. En julio, Estados Unidos se negó a extender el tratado en sus términos actuales. Conviene precisar que el acuerdo sigue vigente; no ha desaparecido ni ha dejado de regir el comercio entre los tres países. Lo que ocurrió es que Washington conservó abierta la negociación. Según la oficina del representante comercial estadounidense, una de sus prioridades es reducir el déficit comercial con México. En 2025, ese déficit en el intercambio de bienes fue de aproximadamente 197 mil millones de dólares. Es una cifra importante para la política interna de Estados Unidos, pero eso no la convierte automáticamente en una prioridad mexicana.
La semana pasada, Sheinbaum explicó que México estudia comprar más productos estadounidenses y reducir importaciones de otros países. Dijo también que Estados Unidos está pidiendo que disminuya su déficit. Todavía no conocemos qué productos se comprarían ni en qué condiciones, de modo que sería prematuro juzgar el resultado de una negociación que continúa. Lo que sí podemos discutir desde ahora es el punto de partida: ¿por qué tendría México que organizar sus compras para resolver un problema definido por Washington?
No propongo que dejemos de comerciar con........
