Por qué apoyo la Proposición 42
La Casa de los Famosos México
Por qué apoyo la Proposición 42
Dicho sin tapujos: la Proposición 42 nos salvaría de los efectos perniciosos de la Proposición 40
Xavier Becerra, candidato a gobernador (izq.) y el titular Gavin Newsom (der.). Crédito: Rich Pedroncelli | AP
¿Se puede combatir la desigualdad con un impuesto que, aun antes de entrar en vigor, amenaza con provocar la salida de parte del capital que se pretende gravar? ¿Y tiene sentido crear un impuesto extraordinario para financiar necesidades que no tienen nada de extraordinarias, porque son permanentes, lo que hace que la pretensión de hacerlo por una sola vez se derrumbe?
Estas son algunas de las preguntas que deberían hacerse los votantes de California antes de decidir sobre las proposiciones 42 y 40 el próximo 3 de noviembre.
La Proposición 40 propone un impuesto extraordinario, en teoría por única vez, del 5% sobre determinados grandes patrimonios. La Proposición 42 busca enmendar la Constitución de California para impedir nuevos impuestos estatales sobre la tenencia de ciertos bienes personales, propiedad intelectual, cuentas de jubilación, determinados activos financieros, participaciones empresariales y bienes intangibles. La 42, si es aprobada y recibe más votos que la 40, la eliminaría.
La Proposición 42 cuenta con el respaldo de multimillonarios que tienen mucho que perder si se aprueba la Proposición 40. Sergey Brin, uno de los fundadores de Google, encabeza la lista de dondantes; ha aportado más de 100 millones de dólares a Building a Better California, la organización que financia la campaña en contra de la 40 y a favor de la 42, y compró una mansión del lado de Nevada del Lago Tahoe supuestamente para reclamar domicilio fuera de California y evadir —legalmente— nuevos impuestos en caso de pasar la 40. La imagen es difícil de ignorar: uno de los hombres más ricos del mundo financia una campaña contra nuevos impuestos sobre el patrimonio mientras se instala, al menos en parte, al otro lado de la frontera estatal.
Pero una imagen, por poderosa que sea, no resuelve una discusión fiscal. Tampoco la resuelve el argumento de que todo impuesto dirigido a las grandes fortunas es justo por definición. No sin observar las ramificaciones, las consecuencias, no. No sin pensar. La respuesta: es justo, a menos que cause más daño que beneficios.
La desigualdad en el estado es real y dolorosa. California es........
