Punto de inflexión
“¡Vaya partido duro tuvieron!” me dice un vecino de la zona con su inglés cotidiano cuando ve mi camiseta de fútbol en un supermercado de Manhattan. “¡Y los que todavía faltan!” le respondo en el tono cordial de las conversaciones de pasillo que nacen y mueren sin vocación de permanencia. Este es sólo un ejemplo diminuto de la nueva y silenciosa dinámica (llamémosla, punto de inflexión) que permea Nueva York con ocasión del Mundial y que se asienta con cada bar que prefiere sintonizar a Messi, a Cristiano o a Mbappé en lugar de a los Mets, a los Yankees o a los Knicks (bueno, a los Knicks no, un título de la NBA tras 53 años supera a cualquier partido, pero fue algo excepcional, como el paso fugaz de un cometa).
Puede que esta ocasión sea finalmente la vencida para la más grande........
