La paz que se paga con niños
Cada 20 horas en Colombia nos roban un hijo. No es una frase para un titular, es la realidad de un niño que anoche dormía con la luz prendida porque le tiene miedo a la oscuridad y hoy carga un fusil que pesa más que él. Según la ONU, el reclutamiento infantil se cuadruplicó en los últimos cinco años. Un aumento del 300% que no es una "percepción": son casos reales de niños que deberían estar en el colegio y terminaron en el monte.
Este horror no surge en el vacío. El reclutamiento se ha disparado en paralelo con el fortalecimiento territorial y financiero de los grupos armados ilegales. En muchas regiones, el crecimiento de los cultivos de coca y de las economías ilícitas ha ampliado la capacidad de estas estructuras para expandirse. Y cuando los grupos crecen, necesitan más manos: las de los niños son las más vulnerables.
No solo los usan como carne de cañón. Los obligan a raspar coca, transportar........
