¡Llegó la hora!
Colombia lleva más de doscientos años eligiendo presidentes. Doscientos años de hombres tomando las decisiones que nos afectan a todos.
Doscientos años sin que una mujer haya gobernado este país. No porque no haya habido mujeres capaces; las ha habido, las hay, y sobran. Sino porque hay techos que una sociedad tarda demasiado en atreverse a romper. Este país ya tardó suficiente.
Hay una generación de niñas colombianas que está mirando. Están mirando cómo funciona el poder, quién lo tiene, a quién le pertenece.
Y lo que ven es siempre lo mismo: hombres. Lo que esa imagen les dice, sin que nadie se los explique, es que el poder no es para ellas. Que pueden estudiar, prepararse, trabajar el doble y, aun así, el techo existe.
Ese techo no lo destruye un discurso. No lo destruye una marcha. Lo destruye el día en que una niña enciende el televisor y ve a una mujer jurando como presidenta de Colombia. Ese día........
