El impuesto que el gobierno pasado no cobró
Benjamin Franklin dijo alguna vez que solo había dos cosas seguras en la vida, los impuestos y la muerte. Y tenía razón. Salvo, al parecer, para las plataformas chinas que le venden a Colombia sin pagar impuestos, con la venia del gobierno que acaba de irse.
Ese gobierno aprovechó todas las calamidades y amenazas de catástrofe para decretar impuestos sin ley de por medio, celoso, aparentemente, de la eficiencia y, sobre todo, de las utilidades del sector privado. Las declaratorias de estados de excepción por La Guajira, el Catatumbo y la emergencia invernal, llevaban consigo alguna herramienta para saciar su voracidad fiscal. Pero hubo un recaudo, mucho más a la mano, que se negó a cobrar.
La consecuencia es una asimetría difícil de justificar: mientras el comercio formal sostiene buena parte de la carga tributaria y laboral del país, una porción creciente........
