La fe insistente amplía la inclusión
Tras otra controversia con los fariseos, Jesús se retira a territorio pagano. Necesita tomar distancia de autoridades que evalúan desde una rigidez doctrinal ciega o contraria a la necesidad de quien sufre.
El descanso lejos del conflicto es interrumpido inesperadamente por una mujer angustiada: su hija padece un mal manifiesto. La mujer, cananea, sin lugar reconocido en Israel, chilla pidiendo ayuda. La respuesta inicial es el silencio. Después, los discípulos, desazonados, avergonzados seguramente por los gritos, aconsejan a Jesús que la atienda. ¡Manera sutil de despacharla! Jesús arguye: "solo he sido enviado a las ovejas descarriadas de Israel". La extranjera no se retira. Replica ingeniosamente. Insiste. Se postra ante Jesús llamándole "Señor". Le pide ayuda, compasión; y él........
