Un poco de por favor
Por favor. / Paula Hernández Alejandro / Cedida
Estoy hasta las narices de que la gente sea maleducada. ¿Pero tanto trabajo cuesta pedir las cosas con un simple "por favor"? Pues parece que sí. Mucho más que subir al Teso la Cruz, en el monte de Santovenia del Esla, adonde nos llevaba nuestro querido padre cuando éramos unos mocosos para curar la tosferina que cogimos los tres hermanos. Lo aprendí de pequeño en la escuela, cuando los maestros —don Pedro y, más tarde, don Ángel— insistían en la importancia de la cortesía. También recuerdo lo que se escribía en la Enciclopedia Álvarez, con sus apartados dedicados a la urbanidad, las buenas maneras y la educación cívica y religiosa, donde se enseñaba una idea muy sencilla: las personas bien educadas piden las cosas por favor y dan las gracias cuando las reciben. Que estudiáramos estas nociones en la escuela........
