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España, un país en obras.... mentales

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22.07.2026

España, un país en obras.... mentales / Imagen creada con Inteligencia Artificial

Mientras España grita, el mundo cambia de dueño.

Hay una escena muy española que merece figurar en el patrimonio inmaterial de la humanidad. Dos personas discuten acaloradamente sobre cualquier asunto —la amnistía, los jueces, el cambio climático, el precio del aceite o la tortilla de patata— mientras un tercero, con el móvil en la mano, busca desesperadamente un vídeo de quince segundos que demuestre que uno de los dos es un absoluto ignorante... Nadie intenta comprender. Lo importante es encontrar la prueba definitiva de que el otro está equivocado.

Y mientras tanto, el mundo sigue reorganizándose. Estados Unidos redefine brutalmente su liderazgo, China compra tiempo y tecnología, Rusia convierte la geopolítica en una guerra de desgaste, Oriente Próximo vuelve a recordar que nunca terminó de incendiarse y Europa continúa preguntándose qué quiere ser cuando sea mayor.

España, entretanto, permanece absorta en un debate infinito donde cada día parece el primer capítulo de una serie que jamás alcanza el último. Quizá el verdadero problema no sea político… ¡Quizá sea acústico!

La industria nacional del ruido

España siempre ha discutido mucho. Es casi una virtud nacional. Lo novedoso es que ahora discutimos sin escuchar. La política ha descubierto que el ruido ofrece más rentabilidad que las soluciones. Resolver conflictos tiene poco recorrido mediático; mantenerlos abiertos garantiza audiencia permanente... ¡y votos!

La indignación se ha convertido en un recurso renovable. Los partidos producen escándalos como quien fabrica salchichas. Los medios los distribuyen. Las redes sociales los aceleran. Y los ciudadanos los consumen con una mezcla de cansancio y adicción.

Todo el mundo habla. Cada vez menos gente piensa. Y cuando alguien intenta introducir un matiz, inmediatamente es sospechoso de pertenecer al enemigo. Vivimos en una época donde........

© La Opinión de Zamora