Callejeando por la Historia: la batalla decisiva
Después de días de intensa búsqueda se encontraron en un llano cerca de Jerez de la Frontera. En las riberas del Guadalete, a tres leguas de Arcos. ¡Tan cerca estaban que podían oírse las voces que se daban animándose para el inminente combate!...
Don Rodrigo había llegado rodeado de gran pompa. Portaba la corona que le identificaba como jefe supremo y lucía túnica talar ceñida a la cintura por enorme broche de cuero repujado. A bordo de una soberbia carroza conducida con cuidada parsimonia por un palafrenero el monarca sonreía a la tropa que aplaudía su paso. Llegado a su tienda, se apeó. Montó un caballo tordo sobre una silla chapada de oro y recorrió la formación alentando a sus unidades y ofreciendo dignas recompensas a quienes se esforzasen por merecerlas. Era la escenificación perfecta para una victoria que se presumía rápida y aplastante.
Comenzó el rey formando un ejército con tres cuerpos en........
