menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Renacer

12 0
13.08.2026

Renacer / Ilustración creada con IA

A veces me siento crucificada, atada de pies y manos, incapaz de moverme. Otras, sin embargo, sucede lo contrario: de mi cuerpo brotan alas, alas con los colores de las aves más exóticas, y me siento liviana, frágil, sin el peso de la materia que me retenga sobre la tierra.

Es entonces cuando soy plenamente yo y mi circunstancia. La vida me invita a respirar el aire que me envuelve y siento cómo me lleno de pétalos de flores multicolores. Cubren mi cuerpo, perfuman mi piel y me devuelven a aquella niña que fui, cuando apenas era consciente de su cuerpo porque nada pesaba y todo era hermoso.

He pasado unos días en los paisajes de mi infancia. He recorrido los caminos pedregosos bordeados de zarzales que me ofrecían, generosos, el dulzor de sus moras. A cada paso me detenía para recoger una. Cerraba los ojos y el tiempo retrocedía. Y, ¡oh, milagro!, reaparecían intactos el........

© La Opinión de Zamora