Manoli
Nos levantamos muy temprano. La autovía de Braunschweig a Hannover, a esas horas, ya tenía mucho tráfico. Me acompañasteis al aeropuerto. Tú, Manoli, mi querida hermana, enseguida te quedaste dormida. Te despertaste dulcemente al parar el coche y saliste sin dificultad, reflejando todavía en tu rostro la serenidad y la placidez del sueño. Me sonreíste.
Todo fue muy rápido. Sacamos el billete que me devolvería a España y nos despedimos, pues yo debía entrar ya en la zona exclusiva para pasajeros. Te volví a abrazar y no quise pensar en nada. En nada.
Los vi alejarse. Tu marido llevándote de la mano; tú dejándote llevar. Frágil, menuda, insegura; caminando torpemente, con pasitos cortos y ligeramente encorvada. Él tenía que acomodar sus pasos a los tuyos. Lothar te cuida, se desvive por ti. Te has convertido en una niña a la........
