Zamora, tierra de despedidas
Zamoranos y visitantes admiran la imagen de la Virgen de la Esperanza el pasado Jueves Santo. / José Luis Fernández
Nunca se acostumbra uno a las despedidas, sobre todo cuando los que se van son los hijos. Y no, no me estoy refiriendo al adiós definitivo, que ese debe ser tan duro que nadie ha inventado una palabra con recorrido para quedarse, al menos en la lengua española. Se dice huérfano cuando un hijo se queda sin padres, pero no hay término que defina cuando los padres se quedan sin hijos: el dolor no se escribe, se siente, y ese, el de la pérdida absoluta no hay palabra que lo delimite ni lo contenga, no existe su representación........
