Tozudez ganada a terronazos
Interior de un centro de datos. / ROB KALMBACH / EUROPA PRESS
Que nadie nos quite el derecho a desconfiar cuando nos ofrecen el paraíso pintado de colorines, que nadie nos robe esa prerrogativa ganada en buena lid en una tierra donde las promesas se amontonan, granadas y pochas, en los troncos de los árboles; que no nos llamen victimistas, reaccionarios, retrógrados o rancios por no aceptar a la primera el premio gordo de la lotería sin haber jugado, que llevamos toda la vida esperando a que alguien nos arranque esa melancolía que hemos heredado y que nos torna tristes y suspicaces, rebozados en la razón de quien no ha recibido más que coces cuando le habían prometido cariños.
Déjennos recelar del centro de datos que........
