¡Ya empezamos!
Nada se había vuelto a decir, desde hace algún tiempo, sobre la españolidad o no de Ceuta y Melilla. Las dos ciudades autónomas siempre están en cuestión, como si la historia no avalara su españolidad. Ahora que Donald J. Trump quiere anexionarse medio mundo, no es cuestión de que sus colaboradores vengan a tocarnos las narices con una cuestión que ignoran. No son precisamente los norteamericanos los más lúcidos en materia de historia y geografía.
Estimo que el distanciamiento de Sánchez, pertrechado en su "No a la Guerra", tiene mucho que ver. El yanqui sólo quiere adeptos, fieles y sumisos. Por eso en cuanto alguien osa llevarle la contraria lo declara persona non grata. En realidad, dice cosas peores, pero no voy a repetirlas porque queda feo.
Ahora ha sido un congresista, próximo al Secretario de Estado, Marco Rubio, el que ha alzado la voz diciendo que Ceuta y Melilla no son españolas. ¡Y él que sabe! Si a esta gente la sacan de Wisconsin y se pierden. El susodicho se llama Mario Díaz-Balart, preside la Subcomisión de Seguridad Nacional y Asuntos Exteriores del Comité de Asignaciones de la Cámara de Representantes, donde supervisa la política exterior y los presupuestos de ayuda internacional, lo que le hace creer que eso le da derecho a decir la barbaridad que ha dicho.
Menos mal que mientras el yanqui habla, la Armada española ha incluido a Melilla en su mayor ejercicio de seguridad. Estoy hasta las narices de que en función de intereses espurios nos quieran arrebatar ambas ciudades, que son españolas desde hace más de 500 años, integrándose en la Corona antes de la existencia del Estado marroquí moderno. Pero, como hete aquí que Mohamed VI, monarca marroquí, es amigo del yanqui y le compra material de guerra y otros materiales, los del otro lado del charco apoyarían cualquier posibilidad de izar la bandera del reino de Marruecos en territorio español.
Como la cosa siga por esos derroteros tendremos que acabar haciéndonos amigos de Irán (Dios no lo quiera), que ha hecho frente al gigante americano, plantándole cara. Esta gente empieza por ambas ciudades y vaya usted a saber por dónde terminan sus reivindicaciones, sabiendo como sabemos que en Marruecos reclaman como suyo Al-Ándalus, basándose en que estuvo bajo dominio musulmán entre los años. 711 y 1492. ¡Ya empezamos!
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