Sobre nuestras equivocaciones
Sobre nuestras equivocaciones
En nuestro diario acontecer, las equivocaciones aparecen como los pasos en falso de una danza que nunca cesa. Equivocarse por ello es, como un sello dentro de los actos humanos, como la muestra de que nuestra razón, por muy afinada que esté, convive siempre con la duda, el instinto, la emoción y el azar. Y si bien solemos temer al error como si se tratara de una permanente amenaza, lo cierto es que sus raíces y sus consecuencias, revelan tanto de nosotros como nuestros aciertos o virtudes.
Nacen en nosotros, son de nuestra propiedad, no los deseamos e incluso en ocasiones los tememos, ¿Dónde están entonces sus raíces? ¿Por qué erramos? La psicología contemporánea ofrece un abanico de explicaciones: sesgos cognitivos, impulsos emocionales, fatiga mental, carencias de información o incluso un exceso de confianza. Daniel Kahneman, premio Nobel de Economía, describió con enorme lucidez cómo nuestra mente oscila entre dos sistemas: uno rápido, intuitivo, que responde casi por instinto, y otro lento y reflexivo, que exige esfuerzo. El primero nos salva de muchos apuros, pero también nos empuja a la toma de conclusiones precipitadas. El segundo reduce errores, aunque en ocasiones carecemos de tiempo y la energía necesaria para........
