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Érase una vez

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15.08.2026

Incendio en el Museo del Prado. / Imagen generada por IA.

Érase una vez un país llamado España. Se podría haber llamado el Paraíso Perdido, pero se llamaba España. Era un país majestuoso, incomparable, de verdes praderas, alta montaña, bosques frondosos, ríos caudalosos de fértiles riberas, impresionantes lagos, glaciares, la playa de La Barrosa, la duna de Bolonia y una meseta Norte y otra Sur granero abundante.

En la Naturaleza no existe la perfección, las matemáticas son exactas, no perfectas, por lo que aquel maravilloso país estaba aquejado de una terrible dolencia. Una plaga de proporciones gigantescas e imposible de erradicar de españoles ignorantes, pertenecientes al género idiota. Gente gregaria y adocenada con menos acervo histórico-cultural que una lombriz de tierra, tan sólo preocupada por el carpe diem y el carpe noctem. Además del carpe vacationem.

Cada verano, de manera invariable y desde que se tenía conocimiento, uno de esos analfabetos por libre elección le metía candela a algo. Por el motivo que fuera. Dinero. Inquina. Enfermedad mental. Aburrimiento. Por un contrato temporal. Porque sí. Imitación. Sólo por ver las llamas arder. Para salir en la tele…

Porque la........

© La Opinión de Zamora