Este 8M bailan en Irán
Manifestación del 8M en una imagen de archivo / ABRAHAM PÉREZ
Me temo, hoy lo comprobaremos, que de todos los últimos años, éste va a ser el de la celebración del día de la mujer en el que menos mujeres bailando vamos a ver en las calles y plazas de España. Así de chocante es el laberinto en espiral hacia el centro del absurdo, en que algunos han convertido la lucha por los derechos de la mujer.
Este domingo nos vamos a librar de la matraca fea, antipática y agresiva de "el violador eres tú". Curiosamente esto ocurre tras los meses en que más casos se han desvelado de acoso y agresiones sexuales en las altas instancias de la vida política española, eso sí, la mayoría protagonizados por machirulos de la izquierda que han sido ocultados por sus partidos hasta que la basura ha desbordado y tapados, cuando no negados en su evidencia, por muchos medios, periodistas y opinadores. No habrá batucada ante Iglesias, Monedero o Errejón; también nos la perderemos ante Moncloa, Ferraz o la casi veintena de prostíbulos y saunas familiares de nuestro presidente.
Pero habrá baile. Solo los ciegos morales envenenados por el sectarismo no serán capaces de verlo. Baile no de odio sino de gozo. Desbordante de belleza, alegría y ansia de libertad. Baile de brillo del sol reflejando en caricia sobre pieles hermosas, irradiando sobre ropas en las que la luz se descompone para huir del negro que la ha mantenido atrapada durante cincuenta años y resultar en vivos colores casi olvidados. Baile de ojos mirando de frente. De melenas al viento venciendo al miedo, borrando el pasado y volando hacia un futuro de igualdad y de dignidad equitativa para hombres y mujeres.
Danzad, danzad, benditas mujeres de Irán. Que suenen las letras de "León Benavente": "¿Acaso hay algo más bello que la electricidad que atraviesa nuestro cuerpo? Como una piedra flotando entre las flores y el fango. Bailo con todas mis fuerzas". O de Izal: "Bailando hasta que todo acabe. Ya no importa lo que digan y menos lo que callen. Ya nos miran, ya sienten, ya ríen, ya se unen al baile. Bienvenidos a la última fiesta del no somos nadie". Feliz 8-M, mujeres y hombres del mundo libre.
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