¿Afectará la crisis de Vox a la gobernabilidad en la Región? | El PP se frota las manos
Feijóo en un mitin en Ponferrada / PP
La destitución de José Ángel Antelo de la presidencia del Comité Ejecutivo Provincial de Vox culmina un largo periodo de rumores y amenazas encubiertas para sacar de ese puesto a alguien que se había vuelto molesto para la dirección nacional. Las acusaciones son feas y circulan en ambas direcciones, dando lugar a un espectáculo que provoca hartazgo en los ciudadanos y cierta melancolía entre los votantes de , obligados a asistir a estas escaramuzas permanentes, en una escalada que nadie sabe cómo va a terminar.
Antelo ya está en el Grupo Mixto, con todo lo que eso lleva consigo en cuanto a la dinámica parlamentaria se refiere. Su voto es insuficiente para otorgar la mayoría absoluta al PP, el sueño húmedo de López Miras y, en general, de cualquier político obligado a gobernar en minoría, pero bastaría con otra deserción en las filas del partido de Abascal para que el panorama cambiara sustancialmente en el año largo que le queda a la legislatura.
El lío de Vox se produce en una Región con las mejores expectativas de voto, hasta el punto de que algunas encuestas especulan con que el partido de Abascal supere al de Sánchez y se convierta en la segunda fuerza política tras las elecciones del año que viene. No debería nadie llamarse a sorpresa, puesto que ha ganado aquí unas elecciones generales, las de 2019, por delante incluso del PP, la fuerza hegemónica en la desde hace más de 30 años.
Es muy posible que la operación para sustituir al presidente del partido en Murcia tenga repercusión en las encuestas de intención de voto y en el resultado de las elecciones a celebrar el último domingo de mayo de 2027. A favor o en contra, claro, porque las reacciones del electorado suelen ser imprevisibles y nadie sabe a estas alturas si el recambio en la cúpula murciana del partido conservador va a influir de manera apreciable a la hora de depositar el voto. Mientras tanto, no dejan de salir encuestas más o menos ficticias que se esgrimen como acusación, unas para hacer ver que la expulsión del titular ha sido un error histórico y otras para acreditar que, gracias a esa limpieza, Vox entra en en una nueva aurora de crecimiento y prosperidad.
Sea como fuere, el debilitamiento de la formación con la que estás llamado a negociar siempre es una buena noticia para el partido más votado. A estos efectos, el lío de Vox Murcia es una ventana de oportunidad para que López Miras se alce con la añorada mayoría absoluta el año próximo, a cuyos efectos esgrimirá la falta de criterio del partido de Abascal, que entra y sale de los gobiernos según le interesa en cada momento al líder y, además, descabeza sus franquicias regionales de malas maneras, como se ha visto en Murcia, en Madrid capital y en algún sitio más.
En este contexto, los resultados de las elecciones de hoy en Castilla y León van a ser una buena cata para conocer por dónde se mueve el electorado de Vox. Si mejoran sustancialmente, se interpretará en la sede nacional como un refrendo popular de sus últimas decisiones. En caso de que haya una caída importante, los críticos reforzarán sus argumentos para exigir cambios profundos en la gestión de las crisis e, incluso, la rehabilitación de los damnificados en la operación de limpieza emprendida en las últimas semanas por el equipo de Santiago Abascal.
En todo caso, los problemas de Vox le vienen muy bien al PP. Y al PP de Murcia, más aún. La carrera a las autonómicas del año próximo no podía para ellos haber empezado mejor.
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