El extraño oficio de no ser uno mismo
El extraño oficio de no ser uno mismo / Leonard Beard
Hay especialidades profesionales que requieren una titulación firmada por el Rey y se obtienen en los institutos o en la Universidad. Otras, más menestrales y rústicas, se heredan de padres a hijos y se ejercen de manera encomiable y artesanal de por vida. Y algunas exigen muchos años de estudio y disciplina y, por supuesto, talento. Pero existe un oficio más universal y antiguo que no precisa título y todos acabamos, en mayor o menor medida practicando: el extraño oficio de no ser uno mismo.
Llegamos a la vida siendo auténticos, pero es casi la última vez que lo somos. Lloramos de verdad al nacer, con toda nuestra alma, como si intuyésemos que el mundo al que venimos estuviera trastornado. De niños no sabemos fingir alegría o tristeza y decimos lo que pensamos con una alarmante falta de prudencia. Incluso hacemos preguntas que ponen a los mayores en un brete. Las hacemos sin ningún miedo al ridículo porque todavía no nos ha dado tiempo a aprender que la sociedad recompensa mucho más al que finge que a quien dice la verdad, al personaje más que a la persona.
Pero un día descubrimos que nuestras verdaderas opiniones conviene callarlas y que llorar resulta incómodo y que confesar nuestras debilidades se paga muy caro. Entonces comprendemos que sonreír y fingir abren muchas más puertas que la verdad y que existen silencios, gestos, unanimidades, entusiasmos e incluso indignaciones fingidas que los demás esperan siempre de nosotros.
Y así, poco a poco,........
