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Murcia in-sostenible

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19.08.2026

Un vehículo para la recogida de residuos en Murcia. / L.O.

Los relatos de los viajeros que visitaban Murcia entre los siglos XIV al XVII narran la entrada a la ciudad, viniendo de zonas áridas, el camino flanqueado por huertos que llegaba hasta las murallas de la ciudad; las sombras apetecibles bajo las moreras, los álamos y los frutales, junto a las acequias por las que corría el agua, hacían del lugar lo más parecido a un oasis que invitaba al descanso del peregrino.

Las sombras que encuentra el moderno viajero que llega por alguna de las grandes avenidas de acceso son las de naves industriales abandonadas, junto a casas desvencijadas y ennegrecidas de hollín, que el visitante sabe habitadas por la ropa tendida en la misma fachada. Los árboles que se divisan se ven al fondo de solares abandonados y cubiertos de maleza. Pero si el viajero pretende solazarse en la contemplación, debe adentrarse en la ciudad, en los refugios climáticos que han sido cuidadosamente catalogados por las mismas autoridades que han permitido esa urbanización amalgamada.

Bibliotecas y edificios municipales se ofrecen al visitante angustiado por el calor, regalándole algunas experiencias singulares. El refugio ha de ser en horario de oficina, si abre en agosto y si ha sacado cita previa para poder franquear el control de seguridad. Si se trata de un........

© La Opinión de Murcia